En vez de sacrificar un pollo, se utilizaron algunas de sus células autoregenerativas para que, gracias a un método revolucionario, se pudiera producir carne.
Para muchos, llevar una dieta libre de carne es casi impensable. Afortunadamente, para aquellos que piensan que nunca podrán dejar de consumir proteína animal pero están preocupados por el impacto ambiente que tiene la crianza de animales para el consumo humano, la tecnología tiene una solución: carne de laboratorio. Podrá sonar a cuento de ciencia ficción, pero cada vez son más las empresas que están desarrollando alternativas para crear carne, algunas a base de plantas y otras más a partir de células animales, tal y como sucede con Memphis Meats, una startup estadunidense que recién recibió el apoyo nada menos que de Richard Branson, fundador de Virgin Group. 

Memphis Meats se dedica a la investigación para poder crear carne real a base de células animales sin la necesidad de alimentar, criar o matar a los animales.Según la compañía, su método produce "90 por ciento menos cantidad de gases de efecto invernadero que los que produce la carne convencional". 

Por su parte, Branson explicó, en un blog de Virgin, que decidió invertir en esta empresa porque "su sistema de 'carne limpia' es seguro, bueno para el planeta y los animales, y es satisfactorio para los consumidores [...] utiliza menos agua y tierra; produce menos gases invernadero y es menos costoso que la producción de carne convencional. Y, es un gran paso para el bienestar animal". 

Pero Branson no es el único empresario entusiasmado por este tipo de carne. Don Thompson, CEO de McDonald's y Bill Gates, fundador de Microsoft, son otros de los inversionistas de Memphis Meats. 

Esta empresa no sólo ha logrado crear la primera albóndiga de carne de res en un laboratorio sin necesidad de matar a algún animal, sino que ahora también puede sumar a sus logros la creación del primer filete de pollo y de pato a base de células animales. 

¿Cómo lo hace? 

Memphis Meats toma una muestra de sangre del animal para identificar y extraer las células que se autorenuevan. Se les alimenta con los mismos nutrientes que consume un animal como agua, oxígeno y diferentes minerales para que crezcan y se multipliquen.

El proceso se realiza en tanques bioreactivos para que, cuando las células estén listas y se tenga un trozo de carne, se pueda empacar y esté lista para hacer una hamburguesa, una pechuga de pollo empanizada o un pato a la naranja. 

Actualmente, debido al precio, es un sistema poco viable ya que producir una libra de carne de pollo le cuesta a Memphis Meat cerca de nueve mil dólares, es decir poco más de 164 mil pesos por menos de medio kilo de pollo; mientras que en el mercado, la misma cantidad podría costar cerca de 40 pesos. Este método podría representar un cambio en la forma en la que los seres humanos explotan los recursos del planeta y podría traer grandes beneficios no sólo para quienes lo consumen, sino también para el medio ambiente. 

Fuente: vanguardia.com.mx