Expertos internacionales en nutrición debatieron y compartieron experiencias sobre los distintos modelos de perfiles nutricionales y sistemas de etiquetado frontal implementados en diversos países.
La necesidad de lograr un sistema de etiquetado frontal de alimentos envasados con información clara y sencilla y que al mismo tiempo eduque al consumidor sobre el contenido nutricional de estos, la discusión sobre los perfiles de nutrientes usados como parámetros para el etiquetado frontal y su impacto sobre la salud pública, fueron los ejes de debate de dos muy concurridos simposios realizados en el marco del 21° Congreso Internacional de Nutrición.

En el encuentro realizado en octubre pasado en Buenos Aires, Argentina, se debatió respecto de las diferentes experiencias a nivel mundial en relación a este tema como la del Reino Unido, con un sistema de aplicación voluntaria de etiquetado estilo semáforo; las de Australia y Nueva Zelanda que también aplican en forma voluntaria un sistema de gradación con estrellas; la de los países Nórdicos con su ojo de cerradura; y la de Chile, basada en un sello de advertencia negro octogonal implementado de forma obligatoria en junio de 2016.

El doctor Michael Rayner, profesor de la Universidad de Oxford y quien estuvo a cargo del desarrollo del perfil nutricional FSA (Agencia de Estándares Alimentarios, por sus siglas en inglés), basado en el “Semáforo Nutricional” utilizado en Gran Bretaña desde 2006, aseguró que esta modalidad de etiquetado exitoso se enmarca en el “sistema europeo” y ya está presente en el 60% de los alimentos envasados.

El sistema califica a los alimentos con los colores del semáforo -verde, amarillo y rojo-, según las cantidades de sodio, de azúcar y de grasas saturadas que contengan.

Para Rayner, este método de etiquetado simple y claro produce más cambios positivos en los hábitos de consumo que los sistemas con advertencias, como el que se usa en Chile.

Este sistema informativo, explicó, permite que cada consumidor tome decisiones personales de acuerdo a sus necesidades. Los hipertensos, por ejemplo, pueden elegir los productos “verdes” en sodio y las personas que viven con diabetes, aquellos “verdes” en azúcar.

En una investigación de 2009 (“Comprehension and use of UK nutrition signpost labelling schemes”, Food Standards Agency) sobre el nivel de comprensión y uso de este etiquetado por parte del consumidor, una de las principales conclusiones fue que, en general, las etiquetas frontales más efectivas son aquellas que combinan texto (alto, medio, bajo), colores del semáforo e información de porcentaje del contenido de nutrientes en base a la ingesta diaria recomendada, tal como lo hace el etiquetado en Reino Unido.

Durante el simposio “Perfiles nutricionales: bases científicas, usos e impacto en la salud pública”, Esteban Carmuega, Director Científico del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), informó que en el mundo hay unos 95 modelos diferentes de perfiles de nutrientes y que si bien en América Latina recién se empezaron a implementar en 2015, ésta es la región donde más rápido se está avanzando.

“Demasiado rápido”, reconoció. Y señaló que ya hay 14; siete de ellos obligatorios: cuatro con etiquetado frontal (México, Chile, Ecuador y Bolivia) y tres que establecen los parámetros de promoción de alimentos saludables en las escuelas (Argentina, Uruguay y Costa Rica). Marcela Reyes, profesora del Instituto Nacional de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile, contó la experiencia en el desarrollo y la implementación del etiquetado frontal, que se basa en sellos octogonales negros que indican al consumidor cuando el producto tiene alto contenido en sodio, azúcar o grasas saturadas y de calorías.

El proceso comenzó en 2012, pero recién entró en funcionamiento el año pasado. Reyes explicó que se tuvieron en cuenta regulaciones en otras industrias.

Si bien las experiencias son diferentes, los profesionales coincidieron en lo importante que sería armonizar los perfiles nutricionales y los sistemas de etiquetado frontal a nivel mundial o, al menos, regional. Pero admitieron que no es una tarea fácil por las diferentes legislaciones que existen en los países.

Con todo, más allá de las diferencias, el objetivo de todos es el mismo. Barry Popkin, doctor de la Universidad de Carolina del Norte, lo explicó con claridad: “Las reglas son importantes, pero todos tenemos que seguir avanzando en iniciativas que hagan que nuestras poblaciones sean cada vez más saludables”.

La respuesta parece estar en las decisiones tomadas por el Comité del Codex sobre Etiquetado de los Alimentos que se reunió en Asunción del Paraguay, la misma semana en la que se celebró el 21° Congreso Internacional de Nutrición y recomendó la adopción de normas internacionales sobre etiquetado.

En palabras delpPresidente de la Comisión del Codex Alimentarius, Guilherme da Costa, “el etiquetado de los alimentos es el principal medio entre los productores de alimentos y los consumidores para garantizar la seguridad y la transparencia”.

Fuente: lanacion.cl