El sector afirma que la medida beneficiará a los consumidores.
Desde el próximo 22 de enero el cliente tendrá la oportunidad de conocer el origen de la leche de los productos lácteos que se consumen en España. En esa fecha entra en vigor el decreto ley que obliga a que en estos productos figure el país de ordeño y de transformación del producto que se va a consumir, una medida que no dudan en aplaudir los miembros del sector lácteo en Castilla y León, al entender que será muy beneficioso, no solo para los consumidores, sino también para los productores.

Según el decreto, que entra en vigor cuatro meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 22 de septiembre, y que tendrá una vigencia de dos años, con esta medida se pretende regular la indicación obligatoria del origen de la leche utilizada como ingrediente en el etiquetado de cualquier tipo de leche y de productos lácteos elaborados en España que se comercializan envasados en territorio español, recoge el texto.

En concreto, según este documento, se incluye la leche procedente de todas las especies de animales destinadas al abastecimiento, y se indicará el origen de la leche utilizada como ingrediente que represente un porcentaje superior al 50 por ciento, expresado en peso, respecto al total de ingredientes utilizados.

En la etiqueta se indicará el país de ordeño, el país de transformación y, en aquellos casos en que ambas operaciones se hayan desarrollado en el mismo país, se podrá hacer alusión directamente al origen de la leche. En cualquier caso, al indicar el lugar de ordeño o de transformación se aclarará si se ha desarrollado en un Estado miembro o terceros países; en la Unión Europea, fuera de la Unión Europea o en ambos casos; o en España, siempre que el país de ordeño o de transformación sea exclusivamente el territorio nacional.

Según el Gobierno, con esta medida, que regula por primera vez en España el etiquetado de origen obligatorio de un producto alimenticio por iniciativa propia y sin mandato europeo, se va a poder tener una información clara sobre el lugar de ordeño y transformación de la leche y de los derivados lácteos que se compren.

Fuente: laopiniondezamora.es