La NASA ha demostrado que se pueden cultivar vegetales consumibles en un ambiente con menor gravedad y mayor radiación que en la Tierra.
Los astronautas que se aventuran a horizontes desconocidos en el espacio exterior podrían haber encontrado un alivio gracias al exitoso experimento de la NASA. La agencia espacial ha logrado cultivar lechugas saludables y aptas para el consumo humano en la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés).

Este estudio, publicado en la revista Frontiers in Plant Science, indica que los investigadores a cargo de esta hazaña consiguieron que las lechugas sean sabrosas, nutritivas y que no contengan microorganismos peligrosos en sus hojas pese a haber crecido en un ambiente con poca gravedad y altos niveles de radiación en comparación con la Tierra.

Este experimento fue conducido por la doctora Christina Khodadad del Centro Espacial Kennedy en Florida, quien ordenó a los astronautas de la NASA ubicados en la estación que cultivaran una cosecha de lechugas romanas rojas, conocidas como Outredgeous entre las variedades existentes de esta planta.

Estas hortalizas proveerán un cambio de dieta necesario para los astronautas de la NASA y otras agencias espaciales. Las raciones de alimentos procesados y liofilizados que forman parte del consumo habitual de los ‘hombres del espacio’ no poseen las cantidades necesarias de potasio y vitaminas K, B1 y C que necesitan por lo que las lechugas son un reemplazo óptimo.

¿Cómo fue el proceso de cultivo de las lechugas en la Estación Espacial Internacional?

Este experimento se llevó a cabo entre 2014 y 2016. Para realizarlo, los astronautas a cargo utilizaron semillas esterilizadas plantadas en unas cámaras de crecimiento con iluminación LED y sistema de riego especializado para el espacio llamadas Sistema de Producción de Vegetales, apodadas Veggie para fines prácticos.

Las lechugas crecieron durante 33 a 56 días para luego ser consumidas por los miembros del equipo. El resto del cultivo fue criogenizado y enviado a la Tierra para que los científicos de la agencia lo evalúen química y biológicamente. Paralelamente, las mismas semillas eran cultivadas en nuestro planeta en salas con las mismas condiciones climáticas que en la ISS.

Los análisis posteriores revelaron que la composición de ambos cultivos era similar exceptuando el tejido vegetal de la planta de origen espacial ya que era más rica en nutrientes como potasio, fósforo, azufre y zinc además de fenólicos, elementos conocidos por tener propiedades antivirales, anticancerígenas y antiinflamatorias. Adicionalmente, la investigación arrojó que este cultivo tenía niveles similares de antocianina y otros antioxidantes.

Microorganismos en el espacio

Un detalle en específico dejó perplejos a los analistas a cargo del estudio. Cuando se analizaron los microbios que aparecían en las plantas, se observó que las versiones de la Tierra tenían la variedad “comensales”, un tipo de microorganismo que puede afectar la salud de la planta y su aptitud para consumo humano.

Tras hacer una secuencia de ADN entre las comunidades de hongos y bacterias que se alojan en las lechugas, descubrieron 15 géneros microbianos abundantes en las hojas y 20 en las raíces, cantidades similares entre ambas vertientes. Este hecho asombró a los investigadores quienes esperaban que las bacterias presentes en las lechugas del espacio fueran distintas.

Por fortuna, se descartó la existencia de alguna bacteria peligrosa para la vida humana como la Salmonella, la S. aureus y la E. coli coliforme. Adicionalmente, los científicos llegaron a la conclusión de que la cantidad de esporas de hongos y moho presente en las lechugas de la ISS también estaba en el rango normal que tienen los productos aptos para consumo humano.

¿Por qué es importante el cultivo de lechugas en el espacio?

Aunque no aplica exclusivamente a las lechugas romanas rojas, la posibilidad de cultivar plantas nutritivas y aptas para consumo humano en el espacio pese a que sus condiciones climáticas son distintas a las de la Tierra serían de suma utilidad para las futuras misiones tripuladas de larga distancia.

Tenemos el caso del programa Artemis, cuya planificación indica que un viaje con astronautas con destino al sur de la Luna se llevará a cabo en 2024. Además, dicho programa también tiene el ambicioso objetivo de llevar a los primeros humanos a la superficie de la evasiva Marte a finales de esta década.

"La capacidad de cultivar alimentos en un sistema sostenible que sea seguro para el consumo de la tripulación será crítica a medida que la NASA avance hacia misiones más largas. Las verduras de hoja verde tipo ensalada pueden cultivarse y consumirse frescas con pocos recursos", explicó Khodadad en el estudio.

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