La industria alimentaria se ha dado a la tarea de buscar nuevas vertientes de investigación que potencien las cualidades nutricionales de los alimentos y otros productos de la naturaleza para que brinden beneficios a la salud de los consumidores.
Dicho enfoque trae consigo el desarrollo de innovadoras técnicas como la creación de alimentos nutracéuticos, suplementos o alimentos funcionales que se enfocan en comprender de una nueva manera la nutrición.

Esta nueva generación de superalimentos ha puesto de relieve que ciertos elementos naturales e ingredientes de los alimentos proporcionan beneficios que resultan útiles para la prevención de enfermedades e incluso para su tratamiento, como es el caso de los estudios de las propiedades nutricionales de las microalgas.

Sara Paulina Cuéllar Bermúdez es directora de Investigación y Desarrollo de Galtec, una de estas empresas de nueva generación de superalimentos. Esta empresa de base tecnológica es una de las pocas células de incubación que aún siguen vivas, mismas que fueron impulsadas por el Tecnológico de Monterrey en el 2010.

De la mano de Gibrán Sidney Alemán Nava, quien es director general de Galtec, se han encargado de estudiar, realizar y desarrollar estos ingredientes bioactivos a partir de microalgas. “Nos comenzamos a sumergir en el tema de las microalgas siendo estudiantes de posgrado. Con la supervisión del doctor Roberto Parra, hemos tenido la experiencia que nos ha permitido ver más allá”, explicó Sara Cuéllar para la Agencia Informativa Conacyt.

Galtec ofrece proteínas, omegas y antioxidantes que son producidos a partir de diferentes cepas de microalgas para que los negocios de alimentos lo incluyan en sus productos y generen, por ejemplo, una tortilla rica en proteína, una bebida deportiva rica en antioxidantes o un pan rico en omegas.

“Los productos que estamos desarrollando pueden ser agregados a la alimentación, desde un licuado hasta una salsa, son accesibles para incorporarse como ingrediente. Además, desarrollamos productos más especializados como antioxidantes, ácidos grasos omega 3 y 6 y proteína del alga espirulina”, comentó Sara Cuéllar.

Investigación científica, de biocombustibles a superalimentos

Galtec inició como una idea de investigación y producción de biocombustibles a partir de microalgas, “ya en ese momento el enfoque era mundial; sin embargo, el mercado aún no está listo y se necesita una colaboración muy fuerte entre el sector gobierno, empresa privada y universidades para desarrollar este tipo de proyectos”, declaró la directiva.

En los últimos años, se han logrado avances importantes en la utilización de microalgas para diferentes fines, entre los que destacan salud humana, cosmética, purificación de aguas residuales, prevención de contaminación acuática, industria farmacéutica, producción de pigmentos y antibióticos, entre otros usos.

“No dudamos continuar con la producción de biocombustibles a partir de microalgas, pero en este momento estamos enfocados en superalimentos a partir de ellas”.

Galtec ha recibido cuatro premios de innovación a nivel nacional, ha logrado fondos del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y es reconocida como una empresa de alto impacto por la Incubadora de Biotecnología del I2T2 ubicada en el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica , donde actualmente realizan sus labores.

Espirulina, la microalga clave y su industrialización

“Por su ubicación geográfica, México tiene las condiciones perfectas de relieve y temperatura para producir las microalgas y desde el tiempo de los aztecas, la espirulina crecía naturalmente en el lago de Texcoco y se consumían de manera cotidiana”, comentó la especialista. En México, el consumo de la espirulina se remonta a tiempos prehispánicos, en los que la microalga era conocida como Tecuitlatl.

“En la década de 1940, se formó una empresa que se llama Sosa Texcoco, que fue muy grande e importante aquí en México y se dedicaba a producir sosa cáustica en el lago de Texcoco, y después de los años cincuenta se dedicaron a la comercialización de la microalga espirulina”, comentó el doctor Gibrán Alemán.

Posterior al descubrimiento, la empresa comenzó a comercializar espirulina, además de la sosa cáustica que ya tenían como principal materia de venta, haciendo que el éxito de la empresa por la venta de la espirulina posicionara a México como el principal exportador de microalgas en el mundo. Sin embargo, Sosa Texcoco fue a la bancarrota y ahora la mayor parte de espirulina consumida en México es importada de China y otros países.

En los últimos años, se le han podido atribuir diferentes efectos benéficos en el tratamiento de diversas clases de alergias, anemia, cáncer, enfermedades virales y cardiovasculares. De acuerdo con Sara Cuéllar, la espirulina ya tiene más de 30 años en estudio a nivel mundial, desde cuestiones antivirales, anticancerígenos, promoción del sistema inmunológico, antialergénicos, entre otros temas.

Sus propiedades, en gran medida, son consecuencia de la presencia de pigmentos como ficobiliproteínas y carotenoides, además tiene un alto contenido de proteína, ácidos grasos esenciales y polisacáridos con capacidades antivirales y antioxidantes. “Lo que hacemos nosotros es explotar las capacidades de estas microalgas para generar productos de alto valor”, mencionó Sara Cuéllar Bermúdez.

Alimentos desarrollados con base en microalgas

Actualmente, son escasos los productos de algas comercializados en México y se encuentran limitados a su presentación en polvo, cápsulas y tabletas.

En Galtec se desarrollan en diferentes presentaciones productos enriquecidos con microalgas, “buscamos que sean atractivos visualmente y que puedan tener buen sabor”, comentó la investigadora.

La especialidad de Galtec en microalgas se basa en la redirección del metabolismo para que produzcan metabolitos de valor agregado para la industria de los alimentos, por lo que se logra que las microalgas acumulen diferentes compuestos.

“Vamos por etapas y hemos hecho estudios de mercado que demuestran que la gente quiere el producto. Los alimentos sintéticos y la comida rápida ya no son una opción y la gente lo está demandando”, comentó la directiva de Galtec.

Las microalgas son la base de las redes trópicas y su gran número de especies y versatilidad permiten utilizarlas en diferentes campos industriales con grandes posibilidades de éxito. Están presentes en todos los ambientes con agua, como lagos, mares y ríos, aunque también las podemos encontrar en el suelo y en la mayoría de los ambientes terrestres, incluso los más extremos, lo cual permite hallarlas ampliamente distribuidas en la biosfera adaptadas a una gran cantidad de condiciones.

Además, se busca integrar otras disciplinas para generar una plataforma que será capaz de personalizar las dosis de nutrientes de microalgas con base en las necesidades de cada persona, “este es el futuro de la alimentación”,  subrayó Sara Cuéllar.

Galtec realiza investigación con prestigiados científicos de universidades y centros de investigación nacionales y del extranjero, como Roberto Parra, del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey; Sergio Revah y Marcia Morales, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Cuajimalpa; Eugenia Olguín, del Instituto de Ecología (Inecol); Koenraad Muylaert, de KU Leuven, y Carole Llewellyn, de Swansea University.

También cuenta con alianzas con la industria como Membranology, dirigida por Robert Lovitt, y Alcuso, por Jeroen de Vree. Y complementa sus fortalezas para generar un negocio sustentable con Celia Hernández, Carlos Santamaría, de Harimasa, David Ramos, de Epya y Pedro Pérez, de Greco.

Asimismo, Galtec colabora con Biotecnología Mexicana de Microalgas (Biomex), cuya labor se enfoca en el desarrollo de alimentos funcionales para prevenir la diabetes.

“Nos falta tiempo para hacer todo lo que tenemos en mente y la expansión tiene que ir de la mano con proyectos de investigación y desarrollo y comercialización de los productos”, finalizó Sara Cuéllar Bermúdez.

Fuente: conacytprensa.mx